Era la infancia. Un arroyo en el que flotan flores de azahar. Chicles masticados pegados por debajo de sillas y mesas. Un caracol sonoro en que traíamos encerrado el mar de los veranos y después lo escuchábamos por turno, maravillados, esperando que tal vez un pececito plateado nos saltara a la oreja.Era un bello país el de la infancia. Un país con misterios y temores, con muebles que nos parecían más grandes, y personas adultas que pellizcaban fuerte nuestras mejillas redondas de entonces, mientras nos miraban.Era un bello país que a veces nos amenazaba. Pero estábamos todos allí, reunidos, crédulos, en un jardín que siempre florecía, en un jardín de árboles que nunca mudaban las hojas...Y la risa de mamá, y los cuidados de la abuela.Era un jardín la infancia; un jardín en el que nos juramos no crecer, pero crecimos...En el que nos juramos nunca llorar, pero lloramos...Era un jardín al que volvemos, a veces con nuestros pasos de adultos para ponernos zapatos infantiles y correr por los canteros de antaño, como ahora en que les comparto estos poemas para niños, que espero disfrutes.
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